Yo No Consiento

Yo No Consiento

Yo no consiento …

Mediante estas palabras que salen de mi Alma, quiero dejar por escrito y claro que Yo No Consiento y Nunca Consentiré que, ni mi Alma, ni mi Cuerpo, ni mi Mente y/o mi Libre Albedrío: durante esta Vida y Encarnación sean: manipulados, intervenidos, coartados, coaccionados, dirigidos, … Por ninguna otra Alma o Ente de aquí o de ningún otro lugar en el Universo.

Deseo también alzar la voz y representar a todas aquellas personas que en este momento se están sintiendo de este modo y creen o no tienen la fuerza suficiente para expresar esto mismo, hablo también por todos ellos, sé que son millones. Desde aquí, les envío Luz, Fuerza y mucho Amor para que pronto puedan sentirse mejor.

La Humanidad Consciente jamás consentirá el atropello atroz y encarcelamiento de sus Almas, porque prodecemos de la Luz y jamás renunciaremos a Ser lo que ya somos, por derecho de nacimiento, sólo que aún no todos hemos recordado.

Siempre he sentido y ahora estoy más convencida que nunca de que el pueblo salva al pueblo.

Piénsalo bien, cuando ocurre alguna catástrofe, desastre, etc… ¿quiénes se vuelcan en lo más importante con sus vecinos? El pueblo, nunca lo olvidemos.

El pueblo tiene el Poder más importante y constructivo que existe en el Universo: el poder del Amor.

Por ello, no olvides que nosotros somos aquellos a los que siempre hemos estado buscando y esperando y éste es el momento por el que todos hemos decidido estar aquí y ahora.

No estamos solos. Nunca lo hemos estado, y nunca lo estaremos.

Mucha fuerza en estos tiempos a todas las Almas. A las más valientes … Recordad vuestra misión.

Ana Vidal

A veces, simplemente Desaparezco

A veces, simplemente Desaparezco

En este mundo actual, donde lo externo está fuera de sí, totalmente caótico, desestructurado y sombrío, HOY es, si cabe, más necesario que nunca antes  poder «Desaparecer».

Desaparecer para estar dentro de uno mismo.

Desaparecer para re-encontrar la calma.

Desaparecer para poder sentirse en casa.

Desaparecer para re-encontrar el equilibrio interior.

Desaparecer para amarse y sanarse.

Es necesario devolvernos a nosotros mismos la Paz para así poder volver al mundo y ser eso mismo lo que aportemos al salir.

Debemos aprender a navegar en aguas turbias, es verdad, pero SIN permitir que esas aguas contaminen e impregnen nuestras aguas internas (=emociones). Esto es Auto-Amor y Auto-Protección.

De lo contrario estamos condenados a una deriva más que probable, segura.

Por todo ello, PERMÍTETE DESAPARECER siempre que así sientas que lo necesitas.

Permítete volver a tí primero para luego poder volver al mundo.

Permítete Ser y Sentir lo que YA eres pero posiblemente no recuerdes: Un Ser de Luz perfecto, sólo contaminado y re-programado por este sistema oscuro.

DESAPARECE y DESCONTAMÍNATE de todo lo externo que ya no te sirve (sino que tú lo has estado sirviendo y nutriendo por condicionamientos y en detrimento de ti mismo).

DESAPARECE y LLENATE de ti; de tu esencia más pura, de AMOR.

AMOR que encontrarás y sentirás cada vez que te permitas DESAPARECER y desconectarte de la locura externa y SENTIR tu cordura, calma y paz interior.

A veces yo también Desaparezco, siempre que lo considero necesario, para mi propio bien y también para lo que pueda aportar al exterior. Porque entre todos formamos una Gran Consciencia Humana.

El camino es siempre de Dentro hacia Afuera … Sólo Recuérdalo.

Ana Vidal

No te voy a culpar, tampoco aceptaré que me culpes.

No te voy a culpar, tampoco aceptaré que me culpes.

Al principio de la cuarentena, nos llenamos la boca autoconvenciéndonos de que esto iba a cambiarnos, iba a sacar los mejor de nosotros, etc…

Dos meses y medio después, constato día a día en la calle que eso no era cierto: esta situación sólo ha agudizado aquello que cada uno tenemos dentro y, por desgracia, en demasiada gente … Nada bueno.

Creemos que ahora «conocemos» a nuestros vecinos que antes ni saludábamos y nos felicitamos por ello.
La realidad es que ahora les espiamos, nos convertirnos en verdugos de nuestros semejantes, les juzgamos, incluso denunciamos si hacen algo que consideramos «ofensivo para nosotros», sin pararnos a pensar.

Les echamos la culpa de que «nos van a matar» a todos por su irresponsabilidad: si no se ponen la mascarilla, si salen demasiado a la calle o con demasiadas personas, si pasean muy cerca de nosotros y no se apartan 2 metros, y así un sinfín de insensateces más. Ah! También vamos a matar nosotros a los sanitarios, por salir a la calle y respirar aire fresco.

Ni ahora conocemos a nuestros vecinos, ni nadie nos va a matar, ni vamos a matar a nadie. Si algo o alguien lo va a hacer, desde luego NO van a ser ellos. ¡Un poquito de por favor!

Si alguien nos va a matar o nos quiere muertos, quizás deberíamos cambiar el foco de atención de donde los medios y gobiernos admirablemente nos lo han colocado y enfocarlo hacia otro lado. Y digo «admirablemente», NO porque les admire, sino porque parece que esta estrategia desde luego les ha salido de 10.

Tan preocupado está este nuestro Gobierno de España (y su «maravillosa» oposición) por la salud de las personas, como lo está la propia OMS (Organización «Mafiosa» de la Salud).

En lo que llevamos de «pandemia» ni a unos ni a los otros les he escuchado hablar, ni una sola vez, ni hacer tan siquiera alusión a la importancia de la PREVENCIÓN y de mantener una correcta salud mediante el fortalecimiento de nuestro SISTEMA INMUNE, ya que este, pareciera que se nos ha olvidado, es el que durante miles y miles de años, ha sido la primera barrera de lucha contra virus y bacterias dañinos en nuestros cuerpos.

¿Alguno nos ha dado alguna pauta, alguna recomendación sobre esto? Nos hablan de lavarnos las manos (y esto está muy bien) … de ponernos guantes y bozales, de separarnos de los demás, incluidos nuestros seres queridos  y listo, así creemos solucionarlo todo. Pero lo peor sin duda no es esto, lo peor es que la mayoría se lo cree, así estamos como estamos y donde estamos.

No será tu culpa si los sanitarios se contagian, sino de ELLOS, por no proporcionarles los medios que necesitan para poder realizar su trabajo bajo estas condiciones concretas, y eso es muy grave porque los sanitarios se dejan la vida por las personas (literalmente).
No será tu culpa si no hay medios suficientes para atender a los enfermos, sino de ELLOS, por tener un sistema sanitario cada vez más precario y decadente.

A mi no me van a culpar, desde luego, porque yo ASUMO mi parte de responsabilidad como individuo.

Yo me cuestiono si todas las muertes y contagios que han afectado a miles de personas han sido «inevitables».
Yo me cuestiono «los negocios» que se traen entre manos: el gobierno, la OMS, las farmacéuticas y todo el tinglado que se ha montado.
Yo me cuestiono y me da pánico «la nueva normalidad» que nos meten en la cabeza hasta la saciedad, como algo necesario y bueno.
Me cuesta creer y aceptar que mediante medios de represión, control y la privación de libertades una sociedad o las sociedades vayan a mejorar y sus ciudadanos puedan prosperar en lo verdaderamente importante para la humanidad, eso HUMANIDAD. Por lo contrario, nos movemos en un terreno muy peligroso, el de la deshumanización total.

A mi no me van a culpar, yo asumo mi parte pero me NIEGO a renunciar a ciertas libertades inherentes a nuestra naturaleza como es la de respirar aire fresco, amar y abrazar y tocar a mis seres queridos y amigos y dar mi opinión cuando lo estime oportuno sin sentirme culpable.

A mi no me van a culpar, porque no necesito que ninguna institución me diga qué debo hacer para cuidarme y por extensión cuidar a los demás.
Cuido mi alimentación, mi sistema inmune, mis pensamientos y trato de mejorar en aquello que considero necesario, tanto para mi como para tener relaciones armoniosas con los demás.
También me cuido buscando alternativas de salud a las que nos «venden» unas pocas multinacionales para mantener su negocio que es el de la enfermedad, NO el de la salud de las personas.

A mi no me van a culpar y, desde luego, NO seré verdugo de nadie culpándole de nada que yo misma pueda o haya podido evitar o remediar.

Mi deseo para todos vosotros es: discernimiento y salud, mucha salud.

Un abrazo. Ana Vidal

Cuatro Semanas

Cuatro Semanas

Cuatro semanas de confinamiento, es lo que llevamos. Cuatro semanas YA. Si nos hubiesen dicho que íbamos a ser capaces de estar 4 semanas (y más) encerrados dentro de nuestras casas, sin salir apenas, no nos lo creeríamos ¿verdad?

Sin embargo, aquí estamos, y aquí seguiremos mientras dure esto.

Posiblemente hayas tenido todo tipo de pensamientos, sentimientos y reacciones durante estas semanas. Las emociones habrán vivido una especie de montaña rusa y es lo natural.

La privación de libertad es una de las mayores “cargas psicológicas” que podemos vivir, aunque sea dentro de nuestros domicilios.

Porque consideramos la Libertad como algo inherente a la condición humana, porque nunca nos habíamos imaginado poder perderla en esta sociedad actual.

Hemos recibido un shock repentino y debemos aprender a gestionarlo.

Independientemente de que estemos de acuerdo o no con este confinamiento, la sociedad y  el país en el que vivimos o nos encontramos actualmente (sea el que sea) dicta una serie de normas que, por el mero hecho de pertenecer a la misma y para poder preservar la convivencia, debemos estar dispuestos a respetar. Insisto, NO debemos estar de acuerdo con las mismas, dado que nadie nos puede sacar el derecho a disentir.

Pero hay una realidad, ahora nos encontramos en casa, con o sin otros miembros de la familia, pero sí o sí nos encontramos con nosotros mismos.

Quizás hace demasiado tiempo que no estamos con nosotros mismos, por ello nos resulta extraño o difícil.

Quizás nos hayamos tapado y camuflado tanto con lo de afuera, que dejamos de prestarnos la necesaria atención, como si el YO no existiese, solo el nosotros.

Quizás ni siquiera sabíamos que, en el fondo, sólo y siempre nos tenemos a nosotros mismos, aún estando rodeados de otros.

Y ahora, cuando llevamos tantos años de nuestras vidas en “piloto automático” y centrados en lo de ahí fuera, creyéndolo inamovible, esto se desmorona como un castillo de naipes. Ya no hay ahí fuera, al menos no como lo era antes. Las reglas del juego han cambiado.

Sólo hay un ahí adentro, un tú que siempre te ha acompañado y de lo que quizás ni siquiera te has percatado. Una parte de ti, inamovible, siempre atenta, siempre dispuesta a apoyarte y a ayudarte. Una parte siempre dispuesta a escucharte, a consolarte y a perdonarte. Una parte que, a menudo has juzgado como al que más, sin embargo sigue ahí, tendiéndote su mano, tu mano, para que también salgas de esta.

Para que juntos salgáis de esta. Y como, tras la tormenta, tarde o temprano vuelve la calma (sea la que vaya a ser): Para que nunca más en el futuro olvides, que Tú y esa parte de ti sois Uno. Y que, la una sin la otra, no son sino un mero intento de vivir, una farsa, una imitación de la vida.

Por ello, mi única recomendación para este tiempo de confinamiento que nos queda por delante es que, si todavía no te has buscado y/o no te has encontrado contigo mismo durante estas 4 semanas, lo intentes hacer lo antes posible.

Deja de centrarte por una vez en lo de ahí fuera, lo que tenga que ser va a ser, independientemente de que tú hoy, desde tu casa, te preocupes por ello. No dejes que el exterior te siga invadiendo, siga invadieno tu vida y tus emociones. No dejes que penetre e impregne tu hogar. No dejes que te siga nublando la vista a lo realmente importante.

Aprovecha este tiempo para estar contigo de verdad, pregúntate qué has hecho de tu vida hasta este momento y si realmente le satisface al 100% de tu Ser.

Pidete perdón y perdónate por todo aquello que hayas permitido que te cause algún tipo de daño o dolor.

Cuida y mima tu cuerpo y alma y aportale energía sana: alimentación, ejercicio, descanso, emociones positivas y aire (aunque sea a través de una ventana).

¿Te animas a conocerte y a acompañarte más allá de estas cuatro semanas?

Un abrazo y mucho Ánimo.

Ana Vidal

Mi Vida se ha detenido.

Mi Vida se ha detenido.

Con toda esta situación que estamos experimentando, mucha gente piensa: «Mi vida se ha detenido.»

Nada más lejos de la verdad. La vida no se detiene, nunca, por nada ni por nadie. Tu vida, tampoco.

¿Por qué crees que tu vida se ha parado?

Porque no puedes seguir con el tipo de vida que estabas llevando …

Porque ahora te tienes que quedar en casa…

O incluso, porque trabajando, las circunstancias han cambiado y te encuentras haciendo tareas, horarios que sientes que no son tuyos, que esta no es tu vida: La Vida.

Porque de repente ya no podemos salir a la calle cuando nos apetece, y apetece, claro que sí, es lo más natural.

O incluso porque apenas podemos relacionarnos socialmente; con familia, amigos, compañeros o vecinos.

Pareciera que nuestras vidas se hayan detenido.

¡Despierta!

La vida y así TU vida siguen, solo han cambiado las circunstancias en las que esta se desenvuelve (esperemos que temporalmente).

Pero nuestro corazón sigue latiendo y seguimos sintiendo emociones, seguimos viviendo cada segundo del día nuestras vidas.

La pregunta es: ¿Cómo estás viviendo en este momento TU VIDA?

¿Cómo estás viviendo esta experiencia vital?

¿Qué estás haciendo de ella?

¿De qué estás nutriendo tu cuerpo, tu mente y tu espíritu?

Porque quizás no te hayas dado cuenta todavía pero esto es y será lo único que nos acompañe hasta que dejemos de vivir esta vida. Todo lo demás es prescindible:

¿El coche? En el garaje

¿El trabajo que parecía seguro? Posiblemente ya no exista.

Pero TÚ, tú sigues existiendo, sigues respirando y sigues VIVIENDO aunque todo lo demás no esté.

La VIDA nos está ocurriendo a todos con cada latido de nuestros corazones.

Y cuando salgamos de esta experiencia, porque saldremos …

¿En qué habrás empleado este tiempo de tu vida?

Porque ten por seguro una cosa: este tiempo nos habrá sido descontado del total de nuestras vidas.

¿Lo habremos usado para nutrir lo que de verdad somos y tenemos y renacer fortalecidos al nuevo mundo, sea el que sea que nos espere a todos?

O, te habrás recluido, creyendo que esto no iba contigo, que no estabas viviendo, que tú sólo estabas en Stand By, y dejándote nutrir por el miedo, la crítica, la desesperación porque las cosas no son como deseabas.

¿Acaso antes sí lo eran? ¿Como deseabas?

¿Así vamos a enfrentarnos luego al resto de nuestras vidas?

Porque una cosa es segura, después de esto, el mundo no volverá a ser como antes.

Porque entre todo y todos, sea desde dentro de nuestros hogares, o nos toque vivir esta experiencia fuera de ellos; lo habremos cambiado, porque todos nosotros habremos cambiado.

Porque según vivamos HOY, MAÑANA, DURANTE EL RESTO DEL CONFINAMIENTO, … así saldremos fortalecidos o mermados para afrontar la siguiente etapa de la vida que nos toque vivir a cada uno de nosotros y al conjunto.

La siguiente etapa de la misma vida … la Tuya, la Mía y la Nuestra: LA VIDA.

Esa vida que HOY sí estás viviendo, porque tu vida NO se ha detenido, porque la Vida nunca se detiene.

¡No te detengas tú tampoco! Nos vemos fuera. ¡Ánimo!

Ana Vidal